La Asociación Nacional de Empresas de Trabajos Verticales (ANETVA) reactiva la actividad formativa. “Lo estamos haciendo con la mayor normalidad posible, cumpliendo con lo dispuesto por las autoridades sanitarias, y coordinando la apertura y la información con los centros de formación en función de la fase de flexibilización en la que se encuentren”, anuncia David Cendal, director gerente de ANETVA. Y, por supuesto, “cumpliendo con las medidas higiénico sanitarias aprobadas por las autoridades, de las que se informará a los alumnos que vayan a realizar las respectivas acciones formativas”, añade Cendal.

Las empresas de Formación en trabajo vertical han padecido el estado de alarma provocado por la pandemia de COVID-19 al tener que suspender totalmente su actividad. Todas las empresas, prácticamente sin excepción, se han visto abocadas a expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE). “Como le ha ocurrido a la mayoría de las actividades económicas y productivas de nuestro país, la declaración del estado de alarma ha supuesto en relación con la formación en técnicas de trabajos verticales una paralización total de la formación presencial, sobre todo en el primer mes y medio de su aprobación”, explica nuestro director gerente.

Aún así, como añade Cendal, “en función de la calificación de sector o actividad esencial se ha podido formar a trabajadores. Pero en casos muy concretos en trabajos verticales dentro de los denominados sectores o actividades esenciales”. El escenario común es que la actividad en los centros de formación acreditados por ANETVA, y por tanto los cursos y reciclajes organizados por la propia Asociación, “ha sido prácticamente nula”. La única tarea en estos centros de formación se ha reducido a tratar las prórrogas de las acreditaciones que vencían durante el periodo de alarma.

 

Un futuro próximo incierto

“El balance para ANETVA es negativo, por muchas razones y factores, pues las empresas y trabajadores que se dedican a la formación en trabajos verticales se han visto y se verán afectados en el corto plazo por el coste económico y laboral que ha supuesto la paralización. Y aunque se reinicie la actividad formativa, el lastre con el que se parte, hace que el futuro próximo sea incierto”, manifiesta nuestro director gerente.

A esta incertidumbre hay que añadir, además, la situación en la que se encuentran también las empresas de trabajo vertical, que pueden caer en la tentación de prescindir de la formación. “Las empresas se enfrentan también a sus realidades y prioridades incluida la formación, aunque sea una obligación legal”, advierte David Cendal.

Y esto es, igualmente, lo que sucede a los futuros alumnos, que deben priorizar en una situación de crisis económica. “Los propios particulares que se quieren formar, cuyos recursos se han visto mermados, valoran si hacer frente al coste de un curso, aun sabiendo que es una salida laboral y profesional con buenas posibilidades de contratación”, reconoce nuestro director gerente. Aún estando en situación de alarma, las empresas asociadas a ANETVA han seguido publicando ofertas de empleo.

ANETVA reactiva la Formación con el objetivo de “volver a la normalidad” y mantener la oferta

El objetivo: recuperar toda la oferta formativa

Aún se desconoce el nuevo escenario a partir de la denominada por el Gobierno “nueva normalidad”, un término que no comparte ANETVA. “No nos gusta, entendemos que lo adecuado sería hablar de vuelta a la actividad, si se quiere a la normalidad, nada de nueva”, argumenta Cendal. Los centros, aunque aún desconocen los requisitos que exigirá el Gobierno en materia de seguridad e higiene acabadas las diversas fases del plan de Transición, quieren reanudar toda su oferta.

De momento, atienden a las medidas exigidas por el Gobierno para la reapertura. “Deben ser los centros de formación los que elaboren y apliquen los planes de contingencia en materia de medidas higiénico-sanitarias, para lo que deben contar con su servicio de prevención o modalidad preventiva y adecuarse a lo exigido en materia de sanidad por las autoridades competentes. De esos planes informarán a la Asociación, y esta a los posibles usuarios que vayan a asistir a los mismos”, enumera el director gerente de ANETVA.

La relación con las empresas de formación, Igual que con el resto de los asociados, ha sido constante durante el estado de alarma. “Se les ha enviado toda la información posible sobre esta situación provocada por el COVID-19, y se está en permanente contacto con ellos, para que informen de cuando pueden proceder a la apertura de las instalaciones y realizar las acciones formativas en trabajos verticales, así como de los planes de contingencia en materia de medidas higiénico-sanitarias que tienen aplicado para poder informar a los usuarios de estos en base a lo que determinen las autoridades sanitarias”, precisa Cendal.

 

Medidas para la reactivación

ANETVA, como asociación patronal, asume a través de las asociaciones empresariales de las que forma parte –como la Confederación Nacional de la Construcción (CNC)– las reivindicaciones que se le han hecho llegar al Gobierno. “Son las que la mayoría de las organizaciones empresariales han realizado, y es que por parte de la autoridades competentes se aprueben medidas para la reactivación y en la medida de lo posible para evitar la desaparición de las empresas, pues supondrá la pérdida de puestos de trabajo, siendo para ello imprescindible que la vuelta a la normalidad se produzca lo antes posible”, explica David Cendal.

En el caso concreto de las empresas formativas, ANETVA aún desconoce si habrá medidas para incentivar a los posibles alumnos para que sigan con su formación. “De momento los órganos de Gobierno no han tomado una decisión al respecto –explica el director gerente de ANETVA–. Se va a esperar a ver como evoluciona la situación nacional, y en base a la experiencias y solicitudes que se vayan teniendo se adoptarán, si así se estima, medidas y soluciones particulares o generales”.

Para ANETVA, como asociación que tiene en la actividad formativa una parte importante de su actividad, la paralización ha supuesto un perjuicio muy importante, pero aún más lo ha sido para las empresas y para los trabajadores verticales. “La Asociación se financia fundamentalmente de las cuotas asociativas, como debe ser el caso de cualquier asociación empresarial, lo cual de momento permite mantener el normal funcionamiento de esta en cuanto a los servicios generales para los asociados”, aclara David Cendal.

 

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