David Cendal explica que la actividad de acceso y posicionamiento en altura mediante cuerdas está dentro del sector de la construcción y que, ahora mismo, no es posible plantear un convenio propio

En una entrevista que hace balance del año recién finalizado –y de la que esta es la segunda entrega–, David Cendal, director gerente de ANETVA, valora si la actividad de acceso y posicionamiento en altura mediante cuerdas debe mantenerse, como está actualmente, dentro del sector de la construcción o si debe tener un convenio sectorial propio. “Sinceramente, no lo sé –responde–. Tener un convenio sectorial puede tener sus ventajas y sus desventajas. En ANETVA lo hemos analizado durante muchos años. Pero también desde la perspectiva de que para poder tener un convenio específico hay que entender que este no es un sector como tal, sino que es una actividad”.

Cendal lo afirma en el sentido de que los trabajos verticales son “un medio auxiliar que utiliza un equipo de trabajo para hacer una determinada tarea en altura”, precisa. “Es decir, soldar, fontanería, electricidad, que son profesiones en cierto modo –continúa–. Aquí lo que se utiliza es un sistema auxiliar para acceder en altura y hacer una tarea. Son muchos, por tanto, los que creen que el trabajo vertical no es un sector, sino una actividad”.

“Cuando haya que negociar un convenio colectivo, ANETVA verá”

El director gerente de ANETVA aclara, además, que ahora mismo no es posible plantear un convenio propio. “Es decir, para negociar un convenio colectivo necesitamos otra parte –apunta–. ANETVA por la ley de libertad sindical está dentro de la patronal y estamos registrados en el Ministerio de Trabajo como agente social, como interlocutores, cumpliendo el fin que marca nuestros objetivos. La otra parte para negociar no la tenemos. Últimamente ha habido un conato de intentar crear un sindicato de trabajadores verticales, incluso había una asociación desde el punto de vista profesional que lo quería desarrollar. Pero no ha sido posible”.

Aún así, expone: “El día de mañana, cuando haya que negociar un convenio colectivo, ANETVA verá. Ahora mismo, estamos en el sector de la construcción, dentro del ámbito de aplicación de este sector, que para algunas cosas es beneficioso, porque la mayoría de las empresas de trabajos verticales están realizando obras y mantenimientos en edificios y estructuras”, manifiesta David Cendal. “Pero hay otras a las que no les beneficia mucho –prosigue–, porque están en el sector de la limpieza, de la madera, del metal, y por su actividad les viene mucho mejor estar suscrito a esos convenios. Independiente de que hay algunas empresas que tienen su propio convenio de empresa, porque la reforma del ámbito laboral así lo permite”.

“Tener un convenio sectorial puede tener sus ventajas y sus desventajas”

Frente a la competencia desleal

Es una actividad, además, de una gran competencia. Esto ha reforzado al sector, que por definición es profesional y exigente. “Ahora mismo estamos en una época de crecimiento. Hemos crecido en número de asociados, hemos crecido en número de cursos a lo largo de este año. Ha sido un año relativamente positivo. ¿Qué es lo que ocurre? Que no podemos olvidar que durante muchos años en esta actividad, que es de máximos riesgos, ha habido mucha competencia desleal”. Cendal lo sostiene, sobre todo, apuntando a las pequeñas empresas y el medio urbano. “Un trabajador o un autónomo se puede comprar un equipo de trabajo por una cantidad bastante económica y no le hace falta cumplir con las muchísimas exigencias que una empresa, si quiere hacer las cosas bien, debe de cumplir. Cobra de inmediato, y ni se le inspecciona, ni se le requiere”, señala.

Por eso, explica, “en ANETVA hablamos de dos áreas de trabajo: la profesional o empresarial, que es trabajar para grandes corporaciones que saben exigir a la hora de contratar trabajos verticales y, en segundo, el medio urbano, en donde el cumplimiento o la exigencia de cumplimiento de las normas es mucho más laxo”. Y añade: “Por una parte, el área profesional o empresarial ha tirado, y mucho, de lo que es el reconocimiento de esta actividad. La otra, en cambio, ha sido un campo en el que ha habido muchos problemas a la hora de garantizar que las medidas de seguridad se cumplan. Afortunadamente, cada vez menos. Pero sigue siendo así en muchos casos”. Por ello, concluye: “Hay una parte positiva que ha crecido mucho y ha otorgado mucho reconocimiento al sector a nivel de grandes empresas y obras, y hay ese medio urbano en el que ya sabemos muchas veces lo que ocurre”. 

Una actividad de riesgo con responsabilidades

En líneas generales, sí se puede decir que esta competencia desleal se ha reducido. “Depende de las zonas o ámbitos geográficos que queramos valorar, y también dependiendo del tipo de actividad que se desarrolle –puntualiza Cendal–. No es lo mismo trabajar para la industria, para el sector de los aerogeneradores, para el sector de las telecomunicaciones… que para una comunidad de vecinos. Es cierto, que en este ámbito urbano y de comunidades de propietarios cada día se exige más y se pide más requisitos de seguridad, pero sigue habiendo competencia desleal”.

El retrato que hace es contundente: “Hay muchas empresas pequeñas y autónomas que siguen haciendo obras de aquella manera sin cumplir determinados requisitos como procedimientos de trabajo, planes de emergencia, formación de los propios técnicos a la hora de requerirlos, la formación en materia preventiva específica, los reconocimientos médicos, la supervisión de las instalaciones y muchas otras cosas que no se cumple. En parte por desconocimiento de quien contrata, pero también porque quien es contratado no tiene ese compromiso de querer cumplirlo. Esta es una actividad de riesgo, y hay que entender que por ahorrarse un dinero puede crearse un problema muy serio, de responsabilidades en todos los ámbitos jurídicos”.

“Tener un convenio sectorial puede tener sus ventajas y sus desventajas”

Desigualdad entre comunidades autónomas

También está la desigualdad normativa entre comunidades autónomas, que de alguna manera también generan otro tipo de competencia desleal. “Su solución es difícil –opina Cendal–. Lo que es indudable es que determinadas exigencias a la hora de trabajar en una comunidad autónoma son distintas que en otra. La permisibilidad de una norma autonómica es distinta en unas comunidades que en otras. Eso lo que ha generado es, lógicamente, desigualdad”.

Y, como describe el director gerente de ANETVA, “se da el caso de determinadas empresas de trabajos verticales que no pueden trabajar en su comunidad porque las exigencias de seguridad son muy altas, sin embargo ve que vienen empresas de otras comunidades donde las exigencias son menores. Es el ejemplo de Madrid”. Cendal lo explica: “La empresa de Madrid tiene que cumplir exigencias muy altas, pero la empresa de otra comunidad, a la que no le exiges esas medidas de seguridad, tiene la posibilidad de trabajar en Madrid. Puede parecer una situación rara, pero está ocurriendo”.